Dos historias: iguales y diferentes

Mayo 16, 2008

Historia 1 – Ella tiene una hija adolescente. Desde hace un tiempo lleva sobre sus hombros el peso del hogar, su pareja falleció tempranamente a causa de una enfermedad. Tiene muchas dudas y preocupaciones en cómo encausar todo el engranaje de ser exigente y complaciente con su hija. La muerte las dejó (a ambas) abatidas y tratan de recuperar la calma. Se impone un reordenamiento en el hogar y en sus vidas. La música, bendición para el espíritu, no encuentra acomodo en dos seres con gustos tan diferentes. El regueaton invade las paredes de la casa y sale más allá de las mismas, la madre no sabe cómo hacer entender que esa melodía la desequilibra y prefiere las sosegadas notas de un bolero. La lucha se instaura en la casa, quien logre permanecer con su melodía preferida por más tiempo ha ganado la batalla. La madre cambia de estrategia, las mil y unas palabras no han podido. Decide ficticiamente inclinarse por el ritmo sonoro, hiper sonoro del gusto de su hija, ahora a más volumen del deseado. Terapia de choque , me dice…
Historia 2- Ella, madre de una hija adolescente. Divorciada, y con el peso de todas las alegrías y calamidades de su existencia encima. Novio a la vista. Restricciones, prohibiciones. Resultado: mentiras, engaños, embarajes de su hija. La maestra llama a la casa para indagar el por qué de tantas ausencias a la escuela. El descubrimiento la deja paralizada. Los reproches no se hacen esperar. indaga y exige por la confianza que cree siempre le ha dado y que ahora ha sido traicionada. Ya no puedo confiar en ella, yo que tanto me he sacrificado, me dice….

 Dos anécdotas de la vida real. Cada caso diferente. Común en la  “incomunicación”,común en asumir desde el rol femenino la autoridad. Los padres creemos que para comunicarnos adecuadamente con nuestros hijos nos basta el profundo amor que les tenemos, nuestra experiencia de la vida y la necesidad que ellos tienen de ser guiados y corregidos. Probablemente estos tres ingredientes, junto al sentido común, sean suficientes en muchas ocasiones para mantener una buena comunicación con nuestros hijos. Y tal vez sería un esquema válido si no existieran los sentimientos

 Defendemos la comunicación abierta, basada en la capacidad de escuchar activamente. Escuchar activamente es algo más que percibir con nuestros oídos las palabras que nos envía la persona con la que estamos hablando. Supone estar dispuesto a captar los sentimientos del niño, la profundidad con que le ha afectado el problema y la necesidad, manifiesta o no, de hablar de cómo se siente. Y también supone respetar y aceptar al niño tal y como es, sin etiquetarlo ni rechazarlo por lo que siente o por lo que hace. Para comunicarnos de manera efectiva con nuestros hijos es necesario que aceptemos lo que son y lo que sienten


Comunicación no verbal

Mayo 2, 2008

Los psicólogos y psiquiatras han reconocido hace ya mucho tiempo, que la forma de moverse de una persona proporciona indicaciones sobre su carácter, sus emociones y sus reacciones hacia la gente que lo rodea. Mucha gente, cuando se entera que  la comunicación no verbal es una vía de comunicación, toma conciencia de sí misma y esto se convierte en un problema. Piénsese que puede significar para una persona consciente de la importancia de la comunicación no verbal para dar señales de sus sentimientos, cuando habla con un psicólogo al que atribuye una especial capacidad lectora de esas señales

Uno puede enfrentarse ante la comunicación no verbal, al menos de tres formas: la kinesia, paralingüística y proxémica.

La kinesia se ocupa de la comunicación no verbal expresada a través de los movimientos del cuerpo. La postura corporal, y los gestos. Gestos emblemáticos o emblemas, agitar la mano en señal de despedida o sacar el pulgar hacia arriba indicando OK. Las inclinaciones rápidas de cabeza llevan el mensaje de apresurarse y acabar de hablar, mientras que las lentas piden que el interlocutor continúe e indican al oyente que le parece interesante y le gusta lo que se está diciendo. Expresión facial, la mirada y la sonrisa

La paralingüística estudia el comportamiento no verbal expresado en la voz. El tono, el volumen y el ritmo.


Ponerse en lugar del otro

Abril 25, 2008

 Cuando fue que tuviste una buena idea? ¿Cómo intentaste convencer al resto? La influencia es una de las habilidades más necesarias dentro de las organizaciones, especialmente si tratamos con personas más experimentadas. Sin duda, una de las habilidades que más nos pueden ayudar a la hora de convencer al resto (influenciarles) es la capacidad de ponernos en el lugar del otro. Esta capacidad la denominamos empatía.

 ¿Cuántas veces le ha dicho a sus subalternos qué es lo que espera de ellos, sin conseguir resultados?

  Lo anterior tomado del sitio http://www.gestiopolis.com/dirgp/adm/comunicacion_organizacional/ nos hace pensar, por muy lógico que parezca, que no es frecuente ponerse en el lugar del otro.

 La interferencia en materia de comunicación entre jefes y subordinados al exigir cumplimientos y ejecutar órdenes pasa por el tamiz de no intentar saber cuanto podemos esperar del otro y de qué manera podemos lograr nuestro objetivo

 Personas que  por sólo tener un simple cargo ya se sienten dueños absolutos y con derecho de maltratar a sus semejantes. Confunden  responsabilidad y exigencia con respeto, decencia y educación elemental. Cuantos entuertos se solucionarían de inmediato si la comunicación se basara en el diálogo respetuoso de indagar en las causas del incumplimiento de una tarea, en la sugerencia de cómo hacerla mejor o sencillamente en demostrar que se ha fallado y que se brinda una oportunidad para subsanar el problema.

 Lucia Mendizábal, especialista en Dirección de cambio y autora en el sitio referenciado de uno de los artículos nos dice “Por mala suerte, hemos experimentado relaciones de trabajo con personas deshonestas, mentirosas, aprovechadas, sin empuje o conformistas.

 Pero el que hayamos trabajado con este tipo de gente no necesariamente significa que TODA la gente sea así. Si usted cree que la gente que busca la calidad y que se auto impone estándares altos son la excepción en lugar de la regla, está predestinado a perpetuar sus frustraciones”

Aún cuando pretendemos escuchar correctamente, es común que, si queremos influir, caigamos en patrones de pensamiento que conducen a comportamientos erróneos. Esos patrones nos llevan a preguntarnos

 ¿Qué puedo hacer para que esta persona haga esto?

 ¿Cuál es el argumento más persuasivo que puedo darle?

¿Cuál es la mejor forma de expresar verbalmente mi requerimiento?

¿Debería probar mi discurso con alguien más?

 ¿Ayudarán las amenazas?

Hágase estas preguntas frecuentemente si usted tiene sobre sus hombros una responsabilidad, si no la tiene, no está de mas que las retenga  para cualquier oportunidad que le puedan hacer falta

 


Cartas de los hijos

Abril 18, 2008

Me contó mi amiga Violeta que hace años en el aula de su hijo adolescente la profesora preparó una reunión de padres muy especial. Les explicó que había solicitado a sus hijos que les escribieran una carta sin identificarla, ella posteriormente las leería en la reunión con los padres para que cada cual identificara a su hijo mediante la lectura de cada misiva. Fue muy emotivo. Los padres no solo lograron reconocer a sus hijos en los mensajes sino que algunos descubrieron cuantas cosas se habían dejado de decir, otros comprobaron que la comunicación con ellos marchaba a toda vela y recibían agradecimientos por todo su empeño.

No debemos dejar que nuestros hijos pierdan el hilo que nos une.

Esta carta que encontré en internet puede hacernos reflexionar.

Carta de un hijo a su padre
No me des todo lo que te pida, a veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.
No me grites, te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.
No des siempre órdenes… Si en vez de órdenes, a veces, me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
Cumple las promesas, buenas o malas… Si me prometes un premio dámelo, pero también si es castigo.
No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces lucir peor que los demás seré yo quien sufra.
No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer, decídete y mantén esta decisión.
Déjame valerme por mí mismo, sí tu haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
No digas mentiras delante de mí ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro, me harás sentir mal y perder la fe en lo que me dices.
Cuando yo haga algo malo, no me exijas que te diga por qué lo hice, a veces ni yo mismo lo sé.
Cuando estés equivocado en algo, admítelo. Crecerá la opinión que yo tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
No me digas que haga una cosa que tú tu no haces, yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.
Cuando te cuente un problema mío no me digas: no tengo tiempo para boberías o eso no tiene importancia. Trata de comprenderme y ayudarme.
Y quiéreme, y dímelo, a mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.


Mi pareja no me escucha

Abril 14, 2008

Una situación que se repite en muchas parejas es la falta de diálogo. La dinámica de la vida moderna hace que la pareja esté fuera de la casa gran parte del día. Con bastante frecuencia, es la mujer quien también abarca el cuidado de los hijos y los trabajos hogareños. El retrato familiar que encontramos se limita a escasos momentos de contacto al llegar al hogar y mientras tanto va pasando el tiempo.
Las zonas de silencio entre las parejas, no siempre absolutas, pues se habla de los niños, la escuela, la falta de algún bien material; hacen que se vayan relegando, sin darse cuenta, los temas que les competen como vínculo afectivo y amoroso. El aburrimiento y la rutina los acorrala.
La falta de comunicación aún cuando se aparenta ser una pareja normal y sin problemas, va alejándolos un escalón cada día. No escucharse o sentir que no nos escuchan ante temas imprescindibles en toda pareja es una de las quejas más comunes de los cónyuges.
Conocer algunas causas que dificultan el diálogo nos hará estar mas preparados para evitarlas.
EL ORGULLO. No dar el primer paso.
EL INDIVIDUALISMO: es la tendencia a prescindir del otro.
EL AMOR PROPIO: es el miedo de que el otro no sepa interpretar y comprender.
LA FALTA DE HUMILDAD: no admitir las propias equivocaciones.
EL EGOISMO: la tendencia de buscar cada uno su propio bien y felicidad.
LA FALTA DE CONFIAZA: a causa de una educación excesivamente severa, insinceridad y timidez.
LA COBARDÍA: o miedo de saber a fondo o dar a saber cosas que, al salir a luz irremediablemente obligarán a hacer determinados esfuerzos de mejoramiento personal.
EL TEMPERAMENTO: mal genio, brusquedad, nervios, malhumor, pesimismo.



Cuando aparece un conflicto con los hijos

Marzo 28, 2008

No hay familia que no tenga un conflicto con los hijos por leve que parezca, y puede suceder a cualquier edad. Mis amigas y amigos me acosan a preguntas por mi condición de psicóloga, suponen que tengo todas las respuestas ¡ que ilusos!.Yo también desearía tener mi psicólogo particular ante cada tropiezo con mis dos adolescentes.
Cuando pequeños el dilema se centraba en hacerles cumplir las exigencias que como padres nos impusimos: hacer sus tareas, comerse toda la comida, darles permiso para salir a jugar a la calle y hasta compartir las cosas entre ellos. Ahora ya mas creciditos las precauciones y consejos se dirigen por otros rumbos; las amistades que seleccionan, mantenerse estudiando con disciplina, la forma de vestirse, de pelarse, la participación en las tareas del hogar y ahhhhh las salidas y los horarios.
Son conflictos inevitables que solo se pueden solucionar mediante la negociación. No podemos dar la idea que ellos se encuentran frente a un muro que no pueden saltar y nosotros debemos mostrarles que es posible darle la vuelta a ese muro mediante la comunicación , que nos lleva a negociar. En toda negociación se gana y se pierde la clave es encontrar cuanto ellos y nosotros estamos dispuestos a peder y a ganar. Creo que siempre se ganará ante cualquier alternativa si no le cerramos las puertas.

Muchas veces probamos con los castigos, amenazas. Pueden ser válidos. Pero detalle importante, ser justos en todo momento nos garantizará un mayor entendimiento. En mi experiencia personal es lo que más me ha funcionado. Las prohibiciones deben tener una fundamentación, no una imposición

Según José María Lahoz pedagogo español y profesor de Educación Primaria y de Psicología existen una serie de condiciones que se deben cumplir para el diálogo con nuestros hijos cuando es necesario hacer una negociación, ahí se los dejo.

Realizar la conversación cuando nuestro hijo/a como nosotros estemos en un estado de ánimo relajado, sin nervios ni tensiones.
Buscar un lugar tranquilo y sin distracciones. No estar, por ejemplo, delante de la televisión.
El padre o la madre, quien sea que mantenga el diálogo con el hijo/a, procurará hablar en representación del otro, aunque no esté presente.
Evitar los sermones y el lenguaje dogmático.
No es necesario sentarse uno frente al otro. Quizá es más conveniente negociar con posibilidad de movimiento. De esta manera la conversación resulta menos formal y menos violenta.
Controlar nuestro vocabulario y tono de voz. Como padres y personas más maduras y preparadas, no deberíamos dejarnos llevar por nuestras emociones. Tenemos que controlar en todo momento la manera de dirigirnos a nuestro hijo/a, aunque él pierda los nervios. A veces este recurso es el único que nos permitirá llevar al final la negociación y reconducir el hilo del diálogo



Bienvenido

Marzo 18, 2008

Este blog quiere ser un punto de encuentro entre personas interesadas en el mundo de la comunicación interpersonal y en el impacto que puede provocar una inadecuada comunicación. Recorrer diferentes formas de interactuar de los seres humanos ya sea desde la comunicación con los hijos, en la relación con la pareja, con los alumnos, con los jefes, con los compañeros de trabajo, con la comunidad es un propósito. Compartir experiencias, dar pautas desde la Psicología será una constante en estas páginas.